El Precio de la Ambición

El Precio de la Ambición

By Valeria Mendoza

romance · 2026-04-23

Esmeralda Visconti presencia el asesinato de su padre a manos de su prometido, Leandro Ríos, quien busca tomar el control del imperio cafetalero. Leandro obliga a Esmeralda a casarse con él, amenazando su vida si no obedece. Mientras es llevada por Leandro, Esmeralda recuerda un medallón escondido que podría ser la clave para desentrañar los secretos de su familia y reclamar su herencia.

Capítulo 1

El Precio de la Ambición

El eco del disparo aún retumbaba en mis oídos cuando vi a mi padre desplomarse sobre la mesa de caoba, un charco carmesí tiñendo los documentos de la fusión. Mi mundo, forjado en el lujo despiadado de las haciendas cafetaleras de Colombia, se había fracturado en un instante.

Mi nombre es Esmeralda Visconti, y hasta hace unas horas, era la heredera de un imperio. Un imperio construido sobre el aroma embriagador del café y la sangre silenciosa de nuestros rivales. Ahora, soy una huérfana con un legado envenenado, y el hombre que apretó el gatillo, Leandro Ríos, mi prometido, me observa con una sonrisa gélida.

Leandro siempre ha sido una sombra en mi vida. Un socio comercial, un aliado conveniente, el candidato perfecto para unir nuestras familias. Nunca amor. Papá insistió en el matrimonio, argumentando que solidificaría nuestro poder en el mercado del café. Yo, ingenua, creí en sus estrategias. Creí que podía controlar este juego de poder.

"Lo siento, Esmeralda," siseó Leandro, su voz suave como la seda, pero cargada de veneno. "Tu padre se interpuso en mi camino. Era hora de que alguien tomara el control de verdad."

Sus palabras perforaron mi alma como esquirlas de hielo. La traición ardía en mi interior, mezclándose con el terror paralizante. No podía moverme, no podía hablar. Solo podía observar cómo los hombres de Leandro, bestias con trajes impecables, comenzaban a recoger los pedazos de mi antigua vida. La hacienda, la fortuna, mi futuro... todo se desvanecía ante mis ojos.

Leandro se acercó, tomando mi rostro entre sus manos frías. "Ahora, mi amor," susurró, su aliento rozando mi mejilla. "Nos casaremos. Y juntos, reinaremos sobre este imperio. Pero recuerda, Esmeralda, tu obediencia es el precio de tu supervivencia." Sus ojos, antes grises, ahora brillaban con una oscura posesión.

Me obligó a levantarme. Un hombre de sus secuaces me sujetó del brazo, con una fuerza que me lastimó. Me llevaron a rastras por el pasillo, dejando atrás el cuerpo sin vida de mi padre y los fragmentos rotos de mi inocencia. ¿Cómo escapar de las garras de este monstruo? ¿Cómo vengar la muerte de mi padre? La respuesta a esas preguntas, lo presentía, estaba enterrada en los secretos más oscuros de la familia Visconti. En ese momento, una imagen cruzó mi mente: un medallón antiguo, escondido entre las pertenencias de mi abuela. ¿Sería esa la clave para desentrañar la verdad y reclamar lo que me pertenece? Leandro me subió al coche. "Tenemos una boda que planear", dijo con una sonrisa que no llegó a sus ojos. Pero mientras el coche arrancaba, una figura sombría apareció en la puerta de la hacienda. Un hombre, vestido de negro, con un rostro oculto por las sombras. ¿Quién era? ¿Un aliado? ¿Un enemigo? Lo descubriremos pronto.

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