
La joya robada de la marquesa
By NCorral
romance · 2026-04-23
Luz Marina, una recuperadora de arte y antigüedades, es contratada por el multimillonario Íñigo de Mendoza para robar el valioso collar de zafiros 'Alma de la Noche' a la marquesa viuda de Almonte. Luz Marina acepta el trabajo debido a una generosa suma que necesita para ayudar a su familia. Mientras Luz Marina observa a la marquesa en el Casino Royale de Madrid, descubre que no es la única persona tras el collar.
Capítulo 1
La joya robada de la marquesa
El zafiro 'Alma de la Noche' brillaba con una intensidad que hacía juego con el glamour decadente del Casino Royale de Madrid. Desde mi discreto rincón, observaba a la marquesa viuda de Almonte, Doña Sofía, luciendo el famoso collar con una altivez que solo la aristocracia añeja podía permitirse. Mi trabajo: recuperarlo antes de que amaneciera.
Soy Luz Marina, especialista en arte y antigüedades robadas, aunque prefiero pensar en mí como una recuperadora de justicia poética. Esta vez, la justicia tenía un precio muy alto y un benefactor aún más enigmático: el multimillonario Íñigo de Mendoza.
Recordé la breve y tensa reunión con Íñigo en su penthouse con vistas al Palacio Real. Su voz, grave y ligeramente burlona, aún resonaba en mi cabeza. "Doña Sofía obtuvo esa joya de forma… cuestionable", había dicho, sus ojos oscuros brillando con una determinación fría. "Quiero que la recuperes, Luz Marina. Y estoy dispuesto a pagarte generosamente". Su oferta era irreal, casi obscena. Suficiente para saldar las deudas de mi familia y asegurar el futuro de mi hermana menor.
La marquesa, ajena a mis planes, reía con un grupo de hombres trajeados, su collar destellando bajo las luces del casino. Necesitaba acercarme, estudiar el sistema de seguridad, encontrar una vulnerabilidad. La noche era joven, pero mi tiempo se agotaba.
Me acerqué a la barra y pedí un Martini seco. Mientras lo bebía lentamente, observé a un hombre corpulento, vestido de negro, rondando a la marquesa. Su mirada era intensa, casi depredadora. No era personal de seguridad del casino. Era… un competidor. Y parecía tener las mismas intenciones que yo.