Un vestido rojo en la noche

Un vestido rojo en la noche

By ABarrios

romance · 2026-04-23

Esmeralda, hija del líder de un cartel en Medellín, está enamorada de Damián, el consigliere de su padre. Su romance secreto es descubierto, llevando a una confrontación tensa con su padre. Damián confiesa ser el traidor, dejando a Esmeralda en shock y desesperación.

Capítulo 1

Un vestido rojo en la noche

El cañón frío del arma rozaba mi sien, un beso helado que prometía el final. No era la bala lo que me aterraba, sino la decepción en los ojos de Damián, el hombre que me había enseñado a amar en este infierno de traiciones y sangre.

Me llamo Esmeralda Vargas, y mi vida nunca fue un cuento de hadas. Nací en las entrañas del Cartel del Sol, una organización criminal que controlaba el bajo mundo de Medellín como una serpiente venenosa. Mi padre, El Patrón, era un hombre implacable, cuyo poder se medía en el número de vidas que podía arrebatar con un simple chasquido de dedos. Crecí rodeada de lujos y privilegios, pero también de miedo y silencio.

Damián Santoro era el consigliere de mi padre, su mano derecha, el hombre de confianza al que le encomendaba las tareas más sucias. Era un hombre de pocas palabras, pero de mirada intensa, que parecía leer mi alma con cada uno de sus silencios. Desde que era una niña, me sentí atraída por su aura de peligro y misterio. Sabía que era un hombre peligroso, un lobo vestido de oveja, pero mi corazón no entendía de razones.

Nuestro romance floreció en secreto, entre reuniones clandestinas y miradas robadas en los pasillos de la hacienda familiar. Sabíamos que si mi padre descubría nuestra relación, Damián pagaría con su vida, y yo... no quería ni imaginarlo. Pero el amor es un fuego que no se puede contener, y nosotros nos dejamos consumir por sus llamas.

La noche en que todo se derrumbó, llevaba un vestido rojo, un desafío a la oscuridad que nos rodeaba. Damián y yo nos habíamos citado en la bodega de la hacienda, un lugar apartado donde podíamos ser nosotros mismos, al menos por un instante. Bailamos bajo la luz de la luna que se filtraba por las rendijas del techo, olvidando por un momento la pesadilla que era nuestra realidad.

De repente, la puerta se abrió de golpe, y mi padre apareció con el rostro desencajado por la furia. Detrás de él, varios hombres armados apuntaban sus rifles hacia nosotros. Supe en ese instante que nuestro secreto había sido descubierto. La traición había llegado a nuestro paraíso. Pero, ¿quién nos había delatado? Esa pregunta resonaba en mi cabeza mientras Damián me protegía con su cuerpo, listo para dar su vida por la mía. "¿Quién te traicionó, mi amor?", le pregunté en un susurro.

Él me miró con una tristeza infinita en los ojos y murmuró: "Fui yo, Esmeralda".

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