
La Galería contra el Magnate
By ABarrios
romance · 2026-04-23
Daniela descubre que Joaquín De Luca, un acaudalado hombre de negocios, ha subido el alquiler de la galería de arte de su abuela en La Candelaria, Bogotá. Joaquín busca desplazar a los residentes para construir hoteles de lujo. Decidida a proteger el legado de su familia, Daniela confronta a Joaquín en un club nocturno, donde su encuentro inicial revela una tensión palpable y una promesa de conflicto.
Capítulo 1
El aroma amargo del café quemado
El sonido de la porcelana rompiéndose fue lo primero que escuchó esa mañana, un presagio del caos que la esperaba. Daniela suspiró, frotándose los ojos aún llenos de sueño. Abajo, en la cocina, su abuela, Doña Elena, refunfuñaba maldiciones en voz baja, seguramente culpando a la cafetera italiana por su torpeza matutina.
Daniela bajó las escaleras, envuelta en su bata de seda color esmeralda, un regalo de su difunta madre. El aroma a café quemado picaba en sus fosas nasales. Doña Elena, una mujer menuda pero de carácter volcánico, la miró con ojos brillantes de furia.
"¡Ese hombre! ¡Ese infeliz de Joaquín!", exclamó, señalando con un dedo acusador un sobre blanco que yacía sobre la encimera. "¡Me ha subido el alquiler otra vez! ¡Como si no supiéramos que está comprando todo el barrio para construir sus malditos hoteles de lujo!"
Daniela frunció el ceño. Joaquín De Luca. Su nombre era sinónimo de avaricia y destrucción en el pequeño barrio de La Candelaria, en Bogotá. Era el heredero de una fortuna inmensa, un tiburón implacable que se dedicaba a comprar propiedades, desplazar a los residentes y transformar el alma del barrio en un parque temático para turistas adinerados. La galería de arte de su abuela, un espacio lleno de vida y color que había sido el corazón de La Candelaria durante décadas, era uno de sus objetivos principales.
"Abuela, cálmate", dijo Daniela, tratando de suavizar la tensión. "Ya encontraremos una solución. Quizás podamos hablar con él, explicarle lo importante que es este lugar para nosotros."
Doña Elena soltó una carcajada amarga. "¿Hablar con Joaquín De Luca? Ese hombre no entiende de razones, Daniela. Solo entiende de dinero. Es igual que su padre, un depredador sin escrúpulos."
Daniela sabía que su abuela tenía razón. La familia De Luca era una plaga que asolaba La Candelaria. Pero no podía rendirse. No permitiría que Joaquín De Luca destruyera el legado de su familia.
Esa noche, Daniela se encontró, inesperadamente, frente a la puerta del exclusivo club nocturno donde sabía que Joaquín De Luca pasaba la mayor parte de sus noches. Respiró hondo y entró. El aire vibraba con música electrónica y el brillo de las luces estroboscópicas. Lo encontró en un rincón VIP, rodeado de aduladores y botellas de champán. Sus ojos se encontraron. Una chispa de reconocimiento, y algo más oscuro, brilló en los ojos de Joaquín. "Daniela", dijo, su voz grave resonando por encima del ruido. "Qué sorpresa verte por aquí. Justo estaba pensando en ti… y en tu abuela."